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¿Qués es el ‘onboarding’? La primera impresión sí que cuenta

A finales de 2017 Top Employers Institute citaba el perfeccionamiento de los programas de onboarding como una de las 10 grandes tendencias de 2018 en lo que a gestión del talento se refiere. Las empresas buscan un fit cultural entre candidato y organización ya desde el proceso de selección, un encaje que debe consolidarse durante las primeras semanas del empleado en su puesto de trabajo. El objetivo es que estos se integren en la cultura corporativa, un proceso que antes constituía una acción aislada que duraba apenas unos días y que ahora arranca antes de que los empleados se incorporen a la organización y puede llegar a tener una duración de hasta un año.

Fase previa

El plan de onboarding busca que el nuevo empleado se adapte a las dinámicas diarias de la organización de manera ágil. Es una fórmula que permite la integración del recién llegado de una manera eficaz, basada en la información veraz y de primera mano, algo que determinará que se produzca o no se produzca el flechazo entre las partes. No en vano, un reciente estudio llevado a cabo por LinkedIn afirma que el 4% de los nuevos trabajadores abandona su puesto después de un primer día desastroso y el 22% de la rotación se produce durante los primeros 45 días.

Pese a que pueda parecer que todo arranca el Día D –el de la incorporación-, lo cierto es que los cimientos de esta nueva relación laboral deben fraguarse unos días antes. En su “Kit de incorporación de personal”, LinkedIn hace especial hincapié en la fase previa a la incorporación, aquella que despertará el entusiasmo del nuevo activo. El kit recoge una serie de tareas a llevar a cabo por parte de la organización antes de que éste ponga un pie en ella, como por ejemplo, preparar un listado de los departamentos a los que dirigirse en caso de ser necesario, acondicionar su lugar de trabajo, facilitar la documentación relativa a nóminas y beneficios sociales, encargar un desayuno para la sesión de orientación, etc. Romper el hielo a través de dinámicas basadas en formación de equipo, videos animados y conversaciones permitirá estrechar lazos y fomentar la participación de un modo divertido e interactivo.

Feedback, elemento clave

Finalizar el primer día entregando la guía del empleado, explicando el cometido de la nueva incorporación y planificando los próximos pasos a seguir también resulta interesante, como lo es ir midiendo la efectividad tanto de la sesión de orientación como de la acogida en sí transcurridos 30 ó 60 días de la incorporación. Este es un ejercicio que se lleva a cabo a través de encuestas, formularios o a través de un feedback directo entre empleado y responsable/s.

Estas son algunas de las múltiples ventajas que implica un plan de onboarding tanto para el empleado como para la organización:

  • Posibilita un mayor vínculo entre la empresa y el empleado
  • Ayuda a la rápida integración de los empleados, por lo que disminuye el riesgo de fracaso
  • Genera un impacto positivo en la retención de talento de la empresa
  • Incrementa el nivel de productividad porque el aprendizaje del empleado es mucho más rápido
  • Promueve la adecuación a la cultura de la organización
  • Reduce la tasa de rotación, ya que disminuye el riesgo por el cambio de empresa
  • Proporciona al nuevo empleado herramientas útiles, prácticas y concretas para desempeñar sus labores de forma segura

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