La importancia de la formación continua para el profesional

Como ya comentamos en un post anterior, hoy en día y más que nunca debemos diferenciarnos del resto para destacar y conseguir con más facilidad un empleo. Pero el problema que ahora nos atañe se debe al proceso de formación continuo del profesional.

Son muchas las personas que descuidan este aspecto y que con el paso del tiempo debido a la despreocupación sistemática se van quedando obsoletos. El conocimiento que se transmite en las carreras universitarias, post-grados y demás cursos tiene un carácter teórico aplicable a la práctica laboral. Dicha aplicación granjea la especialización de nuestra función pero dicha especialización acarrea la necesidad de reciclarse.

Por medio de la asistencia a congresos o cursos actualizamos el conocimiento que poseemos sobre una determinada materia contrastándolo con las últimas tendencias, corrientes y teorías. Dichos congresos especializados sirven para compartir y transmitir el conocimiento y aumenta el valor del trabajador.

También es fundamental la formación en aspectos ajenos a la especialización de nuestra área, y más enfocada a las habilidades profesionales que puedan garantizar un mejor rendimiento. En este sentido, cada vez son más las empresas que se interesan por este tipo de cursos para garantizar un desarrollo continuo del rendimiento de sus trabajadores. Por otro lado, al trabajador también le sirve para ganar autoestima y confianza a la hora de trabajar y relacionarse con su entorno laboral. Es por tanto una doble vía para la mejora laboral.

Si nos apoyamos en la teoría motivacional de Maslow en cuya base se encuentran las necesidades fisiológicas y de seguridad, más arriba las de filiación y en último lugar, en la cúspide, la autorrealización, la formación continua puede verse como la vía de nuestro desarrollo laboral. La formación continua bien sea centrada en el conocimiento específico o en cursos de formación en habilidades profesionales, aumenta nuestra motivación para conseguir nuestros objetivos.

Por un lado, la seguridad como ausencia de miedo al despido es facilitada por la formación continua al demostrar un valor añadido a nuestro conocimiento y buen hacer dentro de la empresa. La necesidad de filiación se ve beneficiada debido al aumento de la confianza y autoestima al estar formados en habilidades profesionales. Por último, y el paso más complejo en el desarrollo laboral, la autorrealización puede verse como el sentimiento de trascendencia, de importancia de nuestra función, el cual se verá muy beneficiado por ambos tipos de formación al poder considerarse como el fruto de la necesidad del progreso personal.

Las empresas quieren garantizar su rendimiento, y las personas deben hacer lo posible para mejorar su función laboral, aparte de ganar autoestima y confianza por la misma. Pero más allá de todo eso, debe persistir la curiosidad del hombre, la necesidad de conocimiento y actualización del mismo, la motivación de logro, de conseguir nuestras metas, y para ello, resulta vital la formación continua. Los objetivos que nos marquemos serán más fáciles de alcanzar si nos apoyamos en la formación que nos puedan brindar los profesionales y expertos de cada campo. Parafraseando a Newton, caminemos sobre hombros de gigantes.

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