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La revolución del Smart Working

Movilidad, flexibilidad horaria, trabajo en equipo y respaldo en las nuevas tecnologías. He aquí los cuatro pilares de la filosofía Smart Working, una tendencia que va más allá del teletrabajo y que favorece la conciliación y un talento más comprometido.

Vivimos en un mundo global e hiperconectado donde las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) vehiculan cada vez un número mayor de nuestras relaciones, ya sea de índole personal o profesional. Las nuevas tecnologías impregnan cada una de las esferas en las que nos movemos, hasta el punto de que, ya en 2015, la Unión Internacional de Telecomunicaciones revelaba que casi el 95% de la población mundial tenía cobertura de telefonía móvil y un 64%, acceso a redes de tercera generación e internet. Al año siguiente era el Banco Mundial el que se hacía eco de que el número de usuarios de internet se había triplicado en apenas diez años, un fenómeno imparable que, en la práctica, se traduce en el número cada vez mayor de Smartphones y demás dispositivos inteligentes que los ciudadanos utilizan en su día a día.

Nuevo escenario

A su vez, se prevé que en 2020 un 75% de la fuerza laboral a nivel mundial sean nativos digitales, cuya entrada en el mercado laboral ha hecho desdibujar progresivamente los elementos ‘tiempo’ y ‘espacio’, así como restar fuerza al presencialismo como única vara medidora de la productividad en el lugar de trabajo. Hoy es posible conectarse a internet en cualquier momento y lugar, gracias a las tecnologías de las que disponemos, algo que redunda en una flexibilidad que, a tenor de múltiples estudios, es cada vez mejor valorada por los empleados a nivel mundial en su lugar de trabajo.

Un nuevo escenario que va más allá del teletrabajo –que en su versión más clásica era poco más que un empleado trabajando desde casa, con su portátil y móvil de empresa- y que contempla empleados conectándose al trabajo desde la oficina y desde casa, pero también desde una cafetería, desde la zona de embarque de un aeropuerto, desde un hotel o desde el metro durante su trayecto al trabajo, entre otras posibles ubicaciones.

Requisitos imprescindibles para el Smart Working

Apostar por el Smart Working significa dibujar un nuevo escenario en el que deben confluir las necesidades de los empleados y de la empresa, quien debe dinamizar sus procesos como punto de partida y confiar en el rigor profesional de sus empleados. Un escenario que, bien definido, aporta múltiples ventajas, que para los empleados van desde una mayor autonomía y capacidad de decisión a más opciones a la hora de conciliar, factores que contribuirán a una mayor satisfacción, compromiso y creatividad y que también redundarán en la productividad de la empresa, que verá como sus gastos en dietas, desplazamientos y consumos también se minimizan. Sim embargo, antes de obtener los beneficios de esta nueva modalidad, la compañía deberá reinventarse y dotar a sus colaboradores tanto de las herramientas como de la formación que les permitan desarrollarse en esta nueva era. Unas herramientas que deben ser lo suficientemente seguras como para llevar a cabo su trabajo en cualquier lugar que se precie sin comprometer ni interferir en su día a día.

La comunicación será una vez más un valor clave a la hora de apostar por el Smart Working, tanto para evaluar el trabajo de los empleados, quienes podrán trabajar por objetivos, como para trabajar en equipo, fomentando la cocreación y la innovación, pese a la deslocalización que muchas veces comporta transformarse en un empleado Smart. Un empleado, cabe señalar, que deberá entrenar su capacidad organizativa y resolutiva, además de su autodisciplina, para demostrar que es capaz de trabajar en cualquier momento y en cualquier lugar.

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