Marketing relacional aplicado a clientes

Cuando pensamos en la comunicación que las empresas llevan a cabo con sus públicos, hemos de tener en cuenta que la forma de comunicarse con los clientes y llegar a ellos ha cambiado. Las empresas tienen que adoptar más que nunca nuevas estrategias para ir más allá de las ventas y cruzar la difícil barrera de la fidelización.

A lo largo de estos últimos años, se han desarrollado nuevas formas de marketing, cada vez más especializadas en el conocimiento de los consumidores. Una de estas especialidades es el marketing relacional. Como su nombre indica, el marketing relacional busca fundamentalmente crear una relación entre empresa y cliente y reforzar la unión entre ambos. Es decir, las organizaciones quieren conseguir algo más que una venta: apostar por el largo plazo.

En este sentido, el marketing relacional busca potenciar dos puntos esenciales: calidad y servicio al cliente. Por un lado, el servicio al cliente ha evolucionado de una visión más estricta hacia un proceso mucho más amplio en el que ya no solo se busca que el cliente adquiera el producto, sino que pretende crear una relación con él que permita a la empresa posicionarse en la mente del consumidor, haciendo hincapié en la calidad de todo el proceso y la relación con la empresa.

Gracias a la satisfacción y al recuerdo de una buena experiencia, las empresas pueden crear una lealtad en el cliente que nos asegurará no solo más compras futuras, sino recomendaciones que atraerán a más clientes y que harán mejorar la imagen que el público tenga de la organización.

¿Qué es lo que se debe tener en cuenta a la hora de construir una buena relación con el cliente? En primer lugar conocerle, es decir, saber a qué segmento pertenece y en qué grupo de los públicos objetivos se encuentra. Así mismo, es necesario conocer factores como qué es lo que compra, sus intereses o cada cuánto compra. Finalmente, la empresa puede decidir con qué clientes les interesa construir una relación más solida e invertir mayores esfuerzos.

En resumen, el marketing relacional no es más que atraer clientes y conservarlos, a la vez que ellos mismos atraen nuevos clientes. De esta forma, trabajar esa relación, ser constante y atento, puede hacer que la empresa alcance el éxito y asegure una estabilidad de cara al futuro, al construir una imagen y una filosofía empresarial sólida y atractiva.

A la hora de llevar a cabo estrategias de marketing como estas, es esencial contar con la formación indicada que permita a los profesionales alcanzar los objetivos fijados. Si estás interesado en este ámbito y te gustaría especializarte en marketing relacional, consulta el Curso Online en Fundamentos del Marketing.

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