carisma

¿Eres una persona carismática?

El carisma es uno de los bienes más preciados en la actualidad, no solo en el ámbito laboral, también a nivel personal. Poseer la capacidad innata de atraer la atención de la gente, y ser una persona admirada y respetada es una suerte que no todo el mundo tiene la suerte de haber nacido con ello. Aunque no todo el mundo tiene la misma facilidad para convertirse en una persona carismática, si existen unas pequeñas pautas que te ayudarán a aumentar tu carisma.

  • Presta atención: Cuando te encuentres inmerso en una conversación, muestra atención por lo que están contando el resto de participantes. Mira a los ojos al resto de personas ¾ partes del tiempo, así notarán que estás mostrando interés por lo que te están contando, pero tampoco mantengas el contacto visual de manera continua, o harás que los demás se sientan intimidados.
  • Lenguaje corporal: Mantén una postura erguida, la espalda recta y la cabeza alta, pero sin resultar forzado. Analiza tu lenguaje corporal, y corrige los gestos que hagan que te muestres nervioso.
  • Manera de expresarse: Mantén un lenguaje correcto, con palabras técnicas cuando lo requieran, pero sin resultar pedante. No acapares la conversación, exprésate solo cuando tengas algo interesante que aportar, y con lenguaje educado, aunque acorde al tono de la conversación.
  • Ante todo, mucha calma: Mantén la calma y maneja las situaciones, aporta énfasis cuando sea necesario, pero sin perder la tranquilidad, que el resto de personas que estén contigo noten que no te pueden los nervios.
  • Desarrolla tu ingenio: Sin caer en la burla y la mala educación, debes agudizar tu ingenio, de manera que la gente no vea solo tu lado más serio y correcto. En este ámbito tienes que medir tus posibilidades, ya que tienes que sentirte cómodo. Si eres una persona especialmente graciosa e ingeniosa, no lo ocultes, pero no excedas. Si por el contrario eres más seria y tímida, no fuerces a ser alguien que en realidad no eres.
  • Tono de voz: Mantén un tono de voz regular, ni muy alto ni muy bajo, aunque mostrando énfasis, en los puntos de la conversación que así lo requieran. Muéstrate optimista y alegre, aunque sin resultar impostado. No titubees, tu tono de voz debe demostrar seguridad y tranquilidad.
  • Vestuario: Lleva ropa y complementos con los que tú te encuentres cómodo, dentro de tu propio estilo, que no resulten ni demasiado serios ni demasiado atrevidos. No tiene sentido que te disfraces de algo que no eres y con lo que no te encuentras bien, ya que eso solo te restará comodidad, y la gente lo nota.

Estás son solo algunas pautas, que, por supuesto no hay que seguir al pie de la letra, simplemente analiza cuales pueden ser tus puntos débiles e intenta moderarlos o adaptarlos. Nunca debes dejar de ser tú mismo, ya que la gente notará que es un papel impostado, y crearás el efecto contrario al que deseas. Si eres divertido muéstrate divertido, si eres serio no tienes porqué forzar tu ingenio, y este ejemplo es aplicable a todos los puntos anteriores.

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