Emprendedor, vende tu idea de negocio en 2 minutos con un ‘elevator pitch’

Seguro que alguna vez has entrado en el ascensor y has tenido una conversación de entre 30 segundos y dos minutos con alguno de tus vecinos. En multitud de ocasiones estas situaciones son incómodas, e incluso a veces se produce un silencio sepulcral que genera tensión en el ambiente. La que aparentemente podría ser una conversación banal es para los emprendedores el perfecto ejercicio para convencer a su Business Angel. En la vida real este solo tendrá una oportunidad, un único elevator pitch o discurso breve que logre llamar la atención de su futuro inversor. Y su futuro dependerá de lo bien que hable durante ese “viaje en ascensor” tan acelerado.

Lejos de contar todo sobre lo que trata su startup, el emprendedor ha de sintetizar al máximo toda su idea de negocio, evitando comentar detalles superfluos. El objetivo no es que el inversor conozca todo sobre un proyecto determinado, sino que le interese tanto como para concertar con el speaker una reunión en la que este último pueda explayarse y desarrollar mucho más el concepto de su futura empresa. Por consiguiente, el factor tiempo hace que muchos emprendedores cometan un error: memorizar su discurso. Pese a que este tiene que estar muy ensayado, será fundamental dejar una pequeña parte a la naturalidad, con la que el emprendedor empatizará más con el público.

¿Qué debes tener en cuenta a la hora de preparar tu presentación? En primer lugar, tendrás que saber a qué público te vas a dirigir, ya que puede que tu producto o no le interese, o no solucione alguna de las necesidades que tiene la persona que te va a escuchar. En caso de que se dé la segunda situación, será mejor que ambas partes no pierdan el tiempo. Si por el contrario, el producto resulta ser interesante para el público que te escucha, será conveniente que definas el target por encima, así como la necesidad que pretende satisfacer y cómo logrará cubrirla. La presentación de una necesidad sólida dentro del mercado será especialmente relevante para que el inversor siga escuchándote.

Además de todo esto, será fundamental que dejes claro dos cosas: qué vas a necesitar para desarrollar tu proyecto y cómo pretendes obtener beneficio. Recuerda que tu Business Angel solo confiará en tu idea si por tal confianza recibe una serie de beneficios. No cometas el error de abusar del uso de cifras. Con un par de ellas, siempre redondeadas para ser más directos y breves, será necesario para captar la atención. Igualmente sería especialmente interesante decirle a nuestro público en cuánto tiempo aproximado recuperaría el dinero invertido. Esta cifra no puede darse al azar. Recuerda que después viene el turno de preguntas. Todo lo que no has querido mostrar terminará saliendo a la luz.

Muchos emprendedores comenten el error de hablar solamente de su empresa. Como ya hemos dicho, los inversores confían en el rigor y la seriedad, pero también en la naturalidad. Probablemente les interese saber algo sobre ti, como por ejemplo qué has hecho hasta la fecha o cuáles son tus aficiones. Todo dato, por irrelevante que pueda parecerte, podría ser decisivo para el inversor a la hora de decidir si te dará una segunda oportunidad concertando una entrevista contigo y con tus socios. Puede que él también sea un apasionado del jazz, comparta tu filosofía de vida o haya ido a la misma universidad que tú. Cualquier cosa en común puede convertirse en una oportunidad de hacer networking.

Por último, como ya hemos dicho, al final tendrá lugar un turno de preguntas. Escucha con mucha atención todas las cuestiones que se te plantean. Haber hecho un buen elevator pitch no significa tener un éxito garantizado. Un enfoque más financiero en las preguntas de un miembro del público o la inseguridad en una respuesta pueden echar por tierra todo el proceso de preparación. No te olvides de estudiar muy bien a tu competencia. Para que no te pille desprevenido, solo tienes que prepararte a conciencia. Ese es el verdadero secreto de una buena presentación: mostrar al público que dominas el tema que estás explicando. Tu startup tiene que formar parte de ti.

Una vez que consigas a tu futuro inversor, deberías ser capaz de llevar tu propio negocio. Muchas veces los emprendedores se pierden por el camino y no saben cómo dirigir su propia empresa. Para ello deberías formarte. En esta ocasión te presentamos el Curso Superior en Gestión Empresarial y el Curso Superior en Gestión Económico-Financiera. Descubre nuestros programas y fórmate con nosotros.

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