Ejemplos de emprendimiento: Juan García Calvo

Cuando hablamos de emprendimiento, a veces surgen preguntas del tipo ‘¿Qué es emprender?’, ‘¿Cómo es un emprendedor?’, ‘¿Es difícil emprender?’. Actualmente existen multitud de emprendedores que luchan por sacar adelante sus proyectos e ideas. Hoy conocemos a Juan García Calvo, emprendedor y cofundador de Cursos con Miga y Storywalker. ¿Quieres conocer más?

  1. ¿Cuando comenzaste a emprender?

La verdad es que es difícil marcar una fecha. Entiendo el emprendimiento como algo más amplio que montar una empresa. Emprender es una actitud que no se limita al mundo profesional. Por ejemplo, el primer grupo de música en el que toqué (Chavetas) lo podría considerar un emprendimiento. Pero centrándonos en el mundo profesional, la primera experiencia fue de intraemprendimiento en el Teatro de La Abadía donde estuve trabajando casi tres años. Allí puse en marcha toda la estrategia de comunicación online, diseñé y prototipé una nueva web, lanzamos proyectos innovadores de comunicación a través de videoblogs y fuimos de las primeras organizaciones en tener presencia en redes sociales. Todo ello en un tiempo en el que regía la máxima de ‘si esto funciona, no lo toques’ y trabajando en una organización alejada de la innovación. De ahí, decidí dar el salto y montar mi propia empresa en 2009. Justo cuando la crisis empezaba a pegar fuerte, fundé una consultora de innovación y marketing especializada en cultura y educación. Ese sería el comienzo del camino del emprendimiento entendido como crear una empresa propia y la búsqueda del autoempleo.

  1. ¿Qué ideas o emprendimientos tienes actualmente entre manos?

El principal proyecto que tengo actualmente en marcha es Cursos con Miga, una escuela online de cursos en vídeo para amantes de la cocina, la gastronomía y del mundo do it yourself. Es un proyecto hermano de la editorial que fundé, junto a Lucas y Lorenzo, hace más de dos años: Libros con Miga. En ambos proyectos, apostamos por crear contenidos de calidad dirigidos a aficionados y gente curiosa que tienen la inquietud de saber cómo se hacen cosas tan básicas como el pan o la cerveza y quieren probar a hacerla, y también a iniciados y profesionales que quieren mejorar y acceder a materiales y recursos difíciles de encontrar. El objetivo es promover la cocina responsable, la creatividad manual y el do it yourself, a través de libros y cursos en vídeo. Otro de los proyectos activos que tengo actualmente es Storywalker, una aplicación para dispositivos móviles con ficciones sonoras basadas en la memoria oral y las historias populares de las ciudades. En mayo de 2014 lanzamos el proyecto piloto desarrollado en Madrid, en el barrio de Usera, y en estos momentos estamos hablando con otras ciudades para desarrollar el proyecto. Se trata de recuperar esa parte de la historia que componen las historias de la gente, las leyendas urbanas y la memoria socialmente compartida que todos los lugares tienen y ponerlas en una app como si fuera una audioguía para poder descubrir las ciudades y los lugares de un modo diferente. Es un proyecto muy innovador en la creación de nuevos contenidos.

  1. ¿Cómo ha sido tu experiencia en los diferentes proyectos que has llevado a cabo?

Cuando tienes una idea y te pones a sacarla adelante, prácticamente todo es nuevo así que la experiencia es muy enriquecedora. Emprender es una de las mejores maneras de comprender muchas cosas, desde el sistema en el que vives hasta la propia condición humana y a ti mismo. Surgen cientos de experiencias, muchas buenas y otras muchas malas, porque no es precisamente un camino de rosas.

  1. ¿Cuáles han sido las mayores alegrías y las mayores dificultades con las que te has encontrado?

El momento de mayor alegría lo suelo encontrar cuando la idea se empieza a materializar. Todo aquello que has pensado y soñado, que has ido bocetando en papeles y compartiendo en conversaciones llega un momento en el que hay que ponerse ‘manos a la obra’ y convertirlo en realidad. Ese momento es muy emocionante y excitante. Cuando empiezas a tener algo que puede empezar a ver y disfrutar la gente, sobre todo las personas a las que va dirigido, suele dar mucha alegría, especialmente si efectivamente estás haciendo algo útil y gusta a la gente. Cada persona que compra tu producto es una alegría, es el mejor reconocimiento de tu trabajo. También los premios dan alegrías, no nos vamos a engañar. En todos los premios donde han seleccionado o ha ganado algún proyecto en el que he participado han sido momentos de alegría. El último fue Storywalker en The App Date Awards, el premio más importante de apps en España. En cuanto a las dificultades, las principales son siempre económicas y suelen empezar cuando tienes que consolidar tu proyecto y hacerlo crecer. Ese es el momento crítico de todo proyecto en el que el primero que sufre las dificultades es siempre el emprendedor.

  1. ¿Cómo ves el panorama actual para emprender o crear una startup?

Hay algo que ha mejorado mucho y es el clima social respecto a emprender o crear tu propio proyecto. Hace no mucho se veía como una marcianada o una locura, e incluso peor, se veía como la última chorrada de fulanito. Todo esto ha cambiado mucho y muy rápido, no sé si fruto de un cambio real de mentalidad o como consecuencia de la crisis económica de los últimos años. Actualmente, todo el mundo escucha las nuevas ideas y los proyectos de la gente, muchas personas están pensando y algunas poniendo en marcha empresas y start-ups y esto en principio es muy bueno pero tiene un lado negativo y es que es difícil diferenciar los proyectos buenos, bien pensados y ejecutados, de los que no lo están. Por otro lado, se ha avanzado mucho en el ‘apoyo al emprendedor’, tanto desde las instituciones públicas como desde el sector privado, pero muchas veces, este apoyo está vacío. Como ahora mola mucho emprender, todo el mundo quiere apoyar y ser el más molón, pero luego los apoyos económicos, tanto directos como indirectos, son escasísimos y las formaciones o mentorizaciones que ofrecen muchos programas están impartidas por gente que no ha montado nada en su vida. Se ha creado una industria en torno al emprendedor en el que se beneficia todo el mundo menos el emprendedor. Hay excepciones, por supuesto, pero si me dan a elegir prefiero menos reconocimiento social y más recursos efectivos y reales. Y apoyaría más al que compra, consume o disfruta productos o servicios hechos por emprendedores que al propio emprendedor. Es decir, generar más demanda de productos innovadores. De ese modo, podríamos construir algo más real y con mejores bases.

  1. ¿Ha tenido alguna influencia tu formación a la hora de realizar tus proyectos? ¿Crees que la formación puede ayudar a un emprendedor a impulsar su idea?

Por supuesto que ha tenido influencia. La formación, reglada o no, es vital para todo en la vida. Cuanto más conocimientos tienes, más posibilidades tienes en la vida. Sin ir más lejos, este verano he sido alumno en ¡cuatro cursos! Eso sí, ninguno directamente relacionado con el mundo digital, pero es que al final todo está muy relacionado y si lo sabes ver y aprovechar, un curso de percusión cubana puede ayudarte a impulsar tu idea. En cuanto a las formaciones específicas que han surgido en torno al emprendimiento soy un poco más escéptico, la verdad. Aquí, Confucio tenía mucha razón: “Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí”.

  1. ¿Qué es lo que caracteriza a un emprendedor? ¿Qué conocimientos o habilidades tiene que tener?

Es difícil definir un perfil concreto de emprendedor. Creo que una dosis de inconformismo y de querer cambiar las cosas es necesaria. Pero claro, las cosas se pueden cambiar a mejor o a peor, y ese cambio puede ser inclusivo o no. Estas cuestiones tienen más que ver con los valores y principios de cada uno y que son anteriores a la actitud de emprender. En cuanto a los conocimientos, creo que cuantos más mejor y, sobre todo, es fundamental la habilidad para poder conectarlos y relacionarlos.

  1. Uno de los principales problemas que tienen los emprendedores es la financiación. ¿Cómo dirías que pueden superar este obstáculo?

Efectivamente la financiación es seguramente el principal obstáculo. Muchas veces lo superamos de dos maneras que son muy temerosas: pidiendo favores y poniendo tu propia carne en la llama viva. Ambas acciones están bien pero hay que marcar algunos límites. En relación a los favores, es necesario entrar en esa cadena pero teniendo siempre muy claro que es un intercambio: yo te ayudo en esto y tu me ayudas en esto otro. Puede sonar raro pero yo lo veo como volver al trueque en el que en lugar de intercambiar productos o servicios a cambio de dinero, se intercambian a cambio de otros productos y servicios. La clave es saber valorar lo que se está intercambiando. Es una manera de salvar el obstáculo de la financiación que no está exenta de conflictos, sobre todo si eres de los que crees y defiendes que el conocimiento vale mucho, pero aclarando el intercambio de primeras es una manera de superar esa dificultad. Pero la mejor manera de encontrar financiación es encontrando clientes que paguen por tu producto o servicio, bien porque les resuelvas un problema o bien porque les estás ofreciendo algo que les hace ser un poco más felices.

  1. ¿Algún consejo más para alguien que esté pensando en emprender?

Yo empecé leyendo y escuchando consejos de todo tipo y al final hasta que no lo vives es difícil de imaginar y de aprender. Muchos de los fallos que he cometido, luego recordaba haberlo leído o escuchado en algún sitio, así que de poco me sirvieron (risas). De todas formas, me atrevo a decir dos cosas. Lo primero que no es nada fácil poner en marcha un proyecto propio, por pequeño que sea. Creo que es mejor empezar con esa premisa antes que pensar que vas a cambiar el mundo y que lo vas a reventar. Y lo segundo es la importancia de saber parar o cambiar de rumbo a tiempo. Incluso algunas veces hay que parar una idea o cambiar de dirección antes de empezar. Saber ese punto y tomar esa decisión es muy difícil porque es cierto que la perseverancia y la paciencia son muy importantes y la ilusión por una idea puede moverlo todo, pero es mejor ver las cosas con cierta distancia por un momento y ver si realmente merece la pena el esfuerzo o es mejor tomar otro camino. Porque nunca es tarde, si la dicha es buena, pero a veces es más difícil.

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